Modernidad en América Latina
- Daliomys J. Román
- 6 dic 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 15 dic 2021

La enseñanza de la arquitectura moderna tiende a tomar a Europa y Estados Unidos como los lugares ejemplares de mejor infraestructura y representación. Aunque no se ponen en duda las grandes aportaciones que estas han contribuido a la historia de la arquitectura, es erróneo atribuirles todo el crédito, pues América Latina también participó de este movimiento. No obstante, a excepción de un puñado de libros que se centran en arquitectos o eventos específicos, casi nunca se habla de la arquitectura moderna en América Latina. Una arquitectura que representa una mezcla cultural, como respuesta a su situación político-social. Creando entonces un movimiento moderno maleable, adaptándolo a las condiciones y necesidades de cada país.
Henry Russell-Hitchcock expresa en su análisis para el catálogo adjunto del espectáculo de Arquitectura latinoamericana desde 1945, presentado por el Museo de Arte Moderno, que la obra moderna en América Latina “no tuvo grandes líderes arquitectónicos y fue una reacción a los modelos europeos y norteamericanos”. Esto no es enteramente correcto, lo que se podría tomar de esa expresión es la influencia que tuvieron estos países en Latinoamérica. Se ha visto como a lo largo de la historia las ideas se traspasan de un lado a otro, mediante la abstracción, evolución e innovación de conceptos. De esta manera se da una arquitectura contemporánea en Latinoamérica, pues se aplica la influencia que llega de Europa según las características del mundo occidental. Luis E. Carranza y Fernando Luiz Lara logran expresar esto en su libro, Arquitectura moderna en América Latina: Arte, tecnología y utopía, poniendo a figuras europeas y americanas como influencia determinante de América Latina. Sin embargo, estos fallan en reconocer que esto también ocurrió al revés, restándole merito a las obras y arquitectos ejemplares de América Latina.
Aunque la modernidad en la arquitectura de América Latina para el siglo XX fue una influenciada por Europa, en esta se dan características particulares que comienzan a marcar diferencias entre estos. En parte esta el factor de que en estos países se diseña una arquitectura impulsada por las necesidades sociales y no por las fuerzas del mercado. Mientras que las grandes ciudades eran propulsadas por un interés y enfoque capitalista, pensando en que puede vender más, el modernismo latinoamericano nace de una arquitectura urbanística que responde a una necesidad cultural, situaciones políticas y la restructuración social. Sin embargo, esto no es todo, porque también será una búsqueda de algo digno para el contexto del lugar. Hay una adaptación de la arquitectura europea pues naturalmente son terrenos y climas diferentes, lo que representa otro tipo de necesidades para lograr una arquitectura favorable. La nueva modernidad resulta sumamente contemporánea pues hace nuevas variaciones de ideales existentes, se diversifica tras la experimentación con el contexto, logrando transformar y adaptarse a conveniencia de las nuevas condiciones.
Conociendo los eventos históricos más allá de la arquitectura, que unen estos países, se pueden comprender este proceso de las diversas modernidades como uno similar mestizaje. Este termino se refiere a la hibridación cultural entre poblaciones, entonces se puede ver como la arquitectura fue influenciada por esa relación ambigua con las culturas y estilos de construcción ajenos. El modernismo latinoamericano es una modificación del europeo, sin embargo en éste hay un intento de definir una identidad cultural propia que les ha permitido crear una arquitectura genuina. Digna de reconocimiento y de ser estudiada como grandes propulsores contemporáneos.
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