La arquitectura auténtica de Louis Sullivan
- Daliomys J. Román
- 20 sept 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 8 nov 2021

Louis Sullivan fue un arquitecto reconocido que desarrolló ambiciosos proyectos como el Teatro Auditorio, la Casa de Opera del Pueblo y ocho pequeños bancos conocidos como el "Jewel Box". Es recordado también por su participación en la Escuela de Chicago, la cual brindó nuevas técnicas y materiales fabricados con la intención hacer rascacielos y edificios enormes de comercio. Su arquitectura representa un tipo de modernidad propia de un ser contemporáneo que, según Giorgio Agamben, logra tomar distancia y ver la oscuridad de su tiempo. Es así como el arquitecto se comprometió a establecer un auténtico estilo americano en su arquitectura, que evitara las imitaciones arquitectónicas históricas. Plasmando entonces una intención de transmitir algo más profundo utilizó escalas, materiales, ornamentos y ritmos que se adaptaran a las funciones de sus edificios.
Durante sus años de estudio en la École des Beaux-Arts, Sullivan fue instruido en las formas clásicas de la antigua Grecia, Roma y el Renacimiento. Un currículum que encontraba muy aburrido y restrictivo, pues tenía una visión de la arquitectura diferente a la de quienes lo rodeaba y seguían lo tradicional. Sullivan quería romper con la tradición europea en Estados Unidos, pues la arquitectura del país dependía profunda y persistentemente en imitar esos estilos. Esto lo llevó a hacer una arquitectura auténticamente estadounidense, presentando un tipo de modernidad diferente la plasmada por arquitectos como Friedrich Schinkel en El Altes Museum. Un proyecto donde lo moderno se veía anclado a lo neoclásico, tomando como precedentes la arquitectura griega y romana. Alejarse de las restricciones europeas, para el arquitecto significaba crear edificios con un significado más profundo. Sullivan realmente buscaba hacer una diferencia en la sociedad a través de su arquitectura, cambiando la forma en que las personas se sentían, como se relacionaban entre sí y con la naturaleza. Ideas también presentes en la arquitectura de Enric Miralles, quien en su diseño de el Cementerio de Igualada creo un lugar de reflexión y recuerdos para sus visitantes. Miralles conceptualizó la idea de un cementerio que representara el ciclo de la vida como un vínculo entre el pasado, el presente y el futuro. Mientras los visitantes podrían relacionarse con los muertos, en espíritu, y con un paisaje natural sereno.
Al igual que Miralles, Sullivan descartó las formas religiosas de la tradición funeraria victoriana y creó algo completamente nuevo. El arquitecto creo dos mausoleos que se comunicaban con la naturaleza de una manera que sus edificios urbanos no podían. El primero era una masa de granito pulido que se inclina fuera del suelo, cuya la única decoración era su puerta de bronce ornamentada. Sin embargo, el reflejo del cielo en la superficie que parece visualmente silenciosa, establece una continuidad y fluidez. De la misma manera que en la segunda, establece un adorno de panal de abejas como imagen de la eternidad. Estas obras están presentan los temas característicos de su arquitectura: imponente, de geometría simple, que se entrelaza con intrincados ornamentos. No solo esto, sino que también establecen una relación entre la arquitectura y las personas que estarían la visitando. Su compromiso con la originalidad hizo que la ornamentación única se volviera una pieza clave para esto, y es que esta servía como un letrero adaptable a la función del edificio que le añadía un atractivo.
Sullivan buscaba crear algo totalmente nuevo, característico de un contemporáneo que busca innovar y dar forma al futuro. Aunque logra relacionarse con su tiempo y ver la oscuridad de este, expresaba gran resistencia a mirar y adaptar el pasado. Su ornamentación constituía de piezas originales que, a diferencia de muchos en su época, no eran sacadas de una guía de diseños preestablecidos. Sin embargo, al estudiar sus obras, no es difícil notar que sus diseños tienen precedente. No solo sus estructuras siguen una geometría simple, vista a lo largo de la historia, sino que él mismo mostró como su ornamentación surge de la modificación de estas mismas formas. Entonces, aunque la presentación de una arquitectura totalmente original lo alejarían de lo contemporáneo como lo propone Agamben, Sullivan si tiene un reencuentro con el pasado arcaico en su proceso de desarrollar una forma diferente.
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