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Jorge Rigau: restauración de la Iglesia San José

  • Daliomys J. Román
  • 12 oct 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 8 nov 2021


La Iglesia San José en el Viejo San Juan es la segunda parroquia más antigua en toda América. El arquitecto Jorge Rigau presentó en su conferencia la narrativa sobre el proceso de investigación y diseño para la restauración de esta, el cual tomó casi veinte años. Expresa como la Iglesia es un edificio histórico con un enlace firme a la cultura puertorriqueña, tomando un enfoque en la historiografía para comprender su pasado. Además, problematiza el trasfondo de la restauración previa trabajada por el Instituto de Cultura en una búsqueda de volver a un origen. Planteando entonces como su acercamiento a este proyecto, recuperar la historia perdida en ese intento de restablecer la Iglesia San José.

El director del Instituto, Ricardo Alegría, se apoyaba en la preocupación de los puertorriqueños por la posible americanización. Entonces, ante la necesidad de plantear que tenemos historia y subrayar nuestra hispanidad, opta por una visión de la Iglesia basada en la idea de los orígenes. Le interesó como la Iglesia pudo haber sido en sus primeros años, quería volver a ese inicio y de cierto modo restablecerla. Esto resultaba una idea compleja pues, no había planos o algún tipo de descripción detallada de como solía ser. Rigau cuestiona cómo se podría establecer su origen sin realmente conocerlo; plantea quecuando se pretende fijar la historia en un punto especifico usualmente se logra a expensas de destruir lo que haya venido después. Ricardo apela a los frailes dominicos para su restauración del convento, porque estos fueron los padres fundadores que llegaron al nuevo mundo a evangelizar. Sin embargo la iglesia ha tenido varias fases a través del tiempo y Rigau, como historiador y arquitecto, se dio la tarea de trascender en base a la historiografía contemporánea para poder explicarle al publico, qué es San José. Ante el entendimiento de la historia como un proceso dinámico, enmarca que hay tiene tres órdenes religiosas que han pasado por la Iglesia. Cada una ofreciendo una huella que se debía representar en la restauración del siglo XXI, de manera que se pudiesen honrar.

Aunque en las restauraciones que hizo el Instituto de Cultura, se borró en gran parte de la huella en el intento de volver al origen, Rigau logra trazar un recorrido histórico de las ordenes religiosas dominantes. El afán de patentizar el legado de las distintas órdenes en esta nueva restauración, empieza precisamente con los dominicos. Siendo su legado apreciado en los escudos representativos que han apareció al desvestir la Iglesia del empañetado de hormigón que se le puso, a principios del siglo 20. Se descubrieron emblemas como la cruz flordelisada, estrellas con perlas y triángulos verdes, además de los colores ocre, terracota y negro, como parte del parte del orden visual de la iglesia. También surge de ellos la escala del edificio. Había una gran ambición en el diseño de la iglesia que, aunque no se pudo completar en su época, su tamaño se pensaba como uno en oposición a lo que eran las pequeñas viviendas del viejo San Juan. Luego llegan los padres jesuitas, cuya visión de mundo era la idea de que a través del arte se llega a Dios. En contraste con la sobriedad de la obra dominica, los jesuitas decoraron San José de manera consistente. Elementos como el techo pintado para similar una bóveda celeste, motivos neogóticos que simulan profundidad, altares con extrema calidad de detalle y ornamentación particular. Su legado también se celebra con el uso de mármol en el piso, sin embargo la reincorporación del material de igual forma haría eco de la tradición medieval. Siguiendo la tradición teológica de que en las iglesias los cristianos caminan hacia la luz, se llega a la realización de incluir, en un piso mate, piezas de mármol pulido hacia el altar. Sobre esto se trabaja el tema de la iluminación, un tema contemporáneo en la restauración pues los jesuitas no tenían luz eléctrica, con el diseño de unas lámparas colgantes. Cilindros de cristal que evocan la reinterpretación de las estrellas que tenía en su momento la bóveda estrellada. Finalmente estaban los padres paules, que aunque no aportaron mucho arquitectónicamente, instalaron unos vitrales de España que fueron rescatados y traídos de nuevo a la Iglesia. Tras hacer una restauración leve de estos, se remontaron sobre nuevas ventanas para manejar con mayor eficiencia el cuido de esos vitrales.

La propuesta arquitectónica presentada muestra intervenciones de carácter contemporáneo, junto a un plan de preservación y restauración tradicional. Logra reinterpretar la manera de mirar esta iglesia, expresando su historia a través de la arquitectura. Esto al incorporar elementos característicos de diferentes ordenes religiosas, aportaciones como huellas para plasmar su recorrido histórico. Es sumamente interesante ver el acercamiento y el pensamiento contemporáneo, como lo expresa Agamben. En el proceso de restauración vemos como Jorge Rigau identifica la oscuridad en la acción de borrar la historia en el afán de volver al origen. Tomando la iniciativa entonces de recuperar ese pasado perdido para reincorporarlo con la combinación de técnicas arquitectónicas, logrando innovar y darle nueva vida a la Iglesia San José.

 
 
 

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