Exposiciones Internacionales: Paris y Chicago
- Daliomys J. Román
- 28 sept 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 8 nov 2021

Las Exposiciones Internacionales solían ser lugares intermedios, fuera de lo común, donde se realizaba el intercambio de lujos y bienes exóticos. Estas ferias anuales ofrecían un espacio para que extraños se reunieran fuera del contexto social ordinario, o como foros de discusión para los intelectuales. Con el tiempo, se han convertido en eventos urbanos que presentan a su público una nueva visión a través de imágenes, representaciones, espectáculos e, incluso, arquitectura. Las exposiciones de Paris y Chicago, cada cual a su modo, presentaron el comienzo de lo que seria una nueva era moderna. Estas exhibiciones iban más allá de mostrar un edificio estético, sino que exponían todo lo que lo constituye. Destacándose ambas por la tecnología e innovación, además de ofrecer una nueva visión de la ciudad.
En la Feria Mundial de París del 1889, La Galería de las Máquinas representó algo sumamente moderno. Un espacio interior de estructuras repetitivas, techado con cristal y sin columnas en su espacio principal. Esta tipología se había visto en proyectos como El Palacio de Cristal de Joseph Paxton, que utiliza este lenguaje ante la necesidad de alcanzar gran amplitud. La Galería mostraba innovación ante el uso de estos materiales y técnicas de construcción, pero no fue la única representación de esto. La Torre Eiffel es considerada actualmente uno de los símbolos de la ciudad, aunque esto no siempre fue así. La concepción de lo moderno que ofrecía esta arquitectura, una enorme estructura expuesta sin algún revestimiento, no era aceptada por todo el mundo pues se consideraba fea e incompleta en su época. Sin embargo, esto no impidió que se volviera el símbolo de la exhibición como una de sus mayores atracciones ante la implementación de ascensores. Estas máquinas que permitían a las personas llegar hasta los distintos niveles de la torre, hacían de ella una atracción radical y moderna. La novedad tecnológica permitía la posibilidad de subir a observar la ciudad, desde un punto de vista que solía ser inalcanzable, convirtiéndola a su vez en la verdadera atracción.
La Exposición Mundial de Columbia en Chicago en 1893 fue la primera en hacerse en América, y celebraba los 400 años de la llegada de Cristóbal Colón al nuevo mundo. Dirigida por Daniel Burnham, quien supervisó la infraestructura, la feria fue reconocida por su pieza central de un lago artificial. Entonces, la planificación de los terrenos quedaba expuesta a la condición de borde de agua, ya que en contraposición a Paris, este trabajo de ingeniería se realizó en el terreno y no a lo alto como la Torre Eiffel. Las fachadas de los edificios alrededor de la pieza de agua presentaban un vocabulario neoclásico, cuya materialidad y terminaciones convirtieron a Chicago en “La Ciudad Blanca”. Detrás del diseño de estos edificios estaba la intención de mostrar lo que sería una ciudad bajo los criterios de las Bellas Artes, trayendo consigo un lenguaje clásico francés, resaltando la simetría y el equilibrio. Mas allá de lo que podía ser un estilo arquitectónico, otro elemento que le dio a esta exposición el toque de modernidad fue la posibilidad de la iluminación nocturna. Sería el primer gran espacio público iluminado de manera artificial, en América, por el control de la corriente eléctrica y la invención de la bombilla de luz. Este elemento radical moderno es equivalente a lo que ofrecía la Torre Eiffel en Paris. Esta innovación ofrecía una nueva perspectiva de la ciudad, era algo extraordinario para los espectadores ver toda esa iluminación e imaginar las posibilidades de poder habitarla. Ver como la tecnología puede aportar al paisajismo, teniendo este gesto urbano, hacen nuevamente que la ciudad se vuelva el mayor espectáculo de la exposición.
Podemos ver como las nuevas tecnologías influenciaban y se incorporaban en lo que seria la arquitectura moderna, considerando el uso de nuevos materiales y técnicas. Así mismo, en ambas ciudades observamos como representan un acercamiento contemporáneo hacia el espacio urbano. Estas exposiciones ofrecían una nueva manera de ver la ciudad, Paris con una vista amplia desde lo alto y Chicago con un ambiente nocturno completamente iluminado. Posibilidades novedosas que nos permiten entender la arquitectura desde su aspecto urbano, como algo más allá del caso individual de un edificio, sino como un conjunto de mayor escala.
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