Edificio Hallidie: el muro cortina
- Daliomys J. Román
- 5 oct 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 8 nov 2021

El edificio Hallidie es reconocido como una de las innovaciones modernas más importante de San Francisco. Construido por Willis Polk, este edificio presentó características y elementos importantes para lo que sería la nueva modernidad. Mostrando una nueva estética y técnicas, aun cargado con la decoración de la época, introduce el concepto del muro cortina. Donde se tiene todo un sistema de ventanas hacia afuera, mientras que el sistema sólido y estructural permanece en el interior. Una propuesta diferente a todo lo que se había construido en los Estados Unidos para la época, que anticiparía lo que sería la arquitectura de los rascacielos.
Willis Polk trabajó principalmente con estilos neoclásicos y de Beaux Arts, por lo que al final de su carrera buscaba diseñar algo diferente. Las edificaciones de la época eran construidas con piedra u hormigón, pues era necesario para la estabilidad de la estructura usar muros de carga gruesos. El Hallidie se hizo con una estructura de acero que permitía una fachada completamente despejada, sobre la cual resaltan tres acercamientos arquitectónicos característicos del edificio. La incorporación de salidas de emergencia como parte de la estética principal, colocando escaleras de incendios decorativas. Polk aborda este problema estético, colocando a lo largo de cada flanco del edificio pequeños balcones redondeados unidos verticalmente mediante cadenas de finas escaleras. En la fachada también resalta la ornamentación de hierro pintados en oro que, con adornos góticos y encaje de la época, coincidían con los edificios vecinos. Sin embargo, fue la gran cortina de cristal detrás de esta ornamentación la que causo revuelo y obtuvo gran protagonismo.
La aplicación de vidrio como fachada principal, ofrecía una nueva manera de proveer suficiente luz natural para iluminar en su mayoría el interior de un edificio. El muro de cristal se separa de la estructura, como una superficie flotante frente a ella, sostenido por soportes proyectados desde cada plataforma de piso unida a parteluces de acero. La esencia liviana y transparente que ofrecía el uso del muro cortina de vidrio, aunque común actualmente, no era popular para el tiempo en que se dio la construcción del edificio. Aunque la decisión de producir una fachada totalmente de vidrio podría ser atribuida a la intención de luz natural, limitaciones presupuestarias y un deseo de facilitar la construcción, no podemos olvidar que en Europa ya había ejemplos de una arquitectura similar. Proyectos como el Palacio de Cristal en Londres que con una estructura de acero recubierta de vidrio, provee total iluminación sobre una gran cantidad de espacio. Una técnica y lenguaje que Polk vuelve suyo: incorporándolo a un nuevo tipo de espacio, el edificio comercial, y convirtiéndolo en un muro ininterrumpido horizontalmente, utilizado posteriormente para edificaciones altas como los rascacielos.
Pasarían décadas antes de que esta tipología arquitectónica tomara auge y de convirtiera en el estilo dominante para las torres. Así que debió ser algo extraordinario ver su fachada de vidrio ininterrumpido en la época en que se construyó. Un edificio que carece de aquello que predominaba en el paisaje urbano lleno de columnas, piedra y hormigón, sin duda alguna sobresalía. Sin embargo, no era un completo extraño pues aunque el contraste de este nuevo lenguaje era notable, estaba ornamentado con adornos de su época, algo familiar. Entonces, Willis Polk pensaba en su presente, además de los cambios que podía ofrecer en el futuro. El Hallidie es un edificio que visualmente representa el concepto de contemporaneidad, como lo ofrece Agamben. Logra comprender y transmitir su propio tiempo mientras que, a su vez, toma distancia para ver la “oscuridad” en él y tomar un acercamiento a cambiarla.
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